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martes, 29 de octubre de 2013

"Y justo cuando yo empezaba a acostumbrarme a mi soledad, a la que ya había aceptado como compañera; y en el preciso momento en que me disponia a aceptar que el amor era solo un juego vil y sinsentido,que había revisado mis cartas, aceptado mis errores,reconocido todos los fracasos, en ese instante en que decidí abandonar toda esperanza. Viene usted a cambiarme el panorama, a revivir al corazón y sus latidos, a darme razones para enemistarme con mi soledad con tal de poder ver sus ojos directamente o tras el cristal de sus lentes, eso debería estar penado, alterar así los planes de uno y ponerle a cantar de nuevo a la luna, y hallarle el gustito a cada gota de lluvia, o a pasar el tiempo planeando una excusa para poder verle, más aún pensar en sus labios y en su risa, tratar de hallar el motivo para robarle un beso, o reencontrarme con el insomnio alegre en sus ojos de café, todo eso merecería un castigo. Pero mireme aquí discutiendo con la soledad, pensando en su sonrisa y robarle un beso, soñando cada noche en su mirada mientras dura el insomnio, cantándole nuevamente a la luna mis penas y alegrias, y disfrutando cada gotita de lluvia, mientras camino entre este mar de gente después de acompañarla a coger el colectivo..."
-David García-

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